viernes, 26 de mayo de 2017

Confesión: he sido infiel a Bitcoin...

Confesión: he sido infiel a Bitcoin....

Estos días -y escribo sobre caliente aún- se ha vivido una importante entrada de capital en los mercados de las criptomonedas. Y sí, he dicho criptomonedas y no he dicho Bitcoin simplemente. ¿Por qué? ¿Qué ha cambiado?

Independientemente de lo que yo pueda opinar sobre algunas (o muchas) de las criptomonedas existentes, está claro que el mercado reconoce que no sólo está Bitcoin. Lo reconoce a nivel económico (metiendo dinero en ello). Y aunque no me dolería haber guardado el dinero que tenía en Bitcoin, decidí repartirlo en varios lugares. 

Si no hubiese hecho nada, mis ahorros ahora mismo estarían multiplicado por dos. Y en sólo 50 días. No voy a calcular el tanto por ciento anual que sería esa ganancia expresada de esa forma, pero está claro que muy muy muy alto.




Sin embargo, vendí. 
Sí, lo reconozco: yo también tengo miedo!!

Ante el panorama que Bitcoin enfrenta a nivel “macro-cripto-económico” (uff) con el asunto del puto tamaño del bloque y el hard-fork como “Espada de Damocles” encima, decidí romper el cerdito. Mi cerdito se distribuyó entonces de la siguiente forma: 1/3 para mantener en Bitcoin, 1/3 para convertir en metálico, irme de vacaciones con mi pareja y tapar “agujeros” y 1/3 que pasó a reposar en “otras criptomonedas”.


¿Otras criptomonedas?

Ante el panorama de tener que elegir a qué casa me iba a vivir tras el “presunto” divorcio de “papá y mamá”, me tocó mirar el mercado. 

Y lo hice. A fondo. 

¿Cómo? Para empezar, mire la capitalización de todas las criptomonedas. Y entre las 10 primeras, sólo vi una que me sonase “con cierta solidez” además del Bitcoin (que se iba a romper... puto “honey badger”). Y esa era Ethereum, pero como conocía algo de su historia (como su pasado hard-fork que devino en Ethereum y Ethereum Classic como resultado del divorcio) y sus bases teóricas como moneda, pero no mucho más, me puse en contacto con alguien que sí sabía dónde pisaba. Ese era el abogado Alex Gómez de la Cruz, a quien conocí en una “vieja página sobre Bitcoin” discutiendo y bregando con la ignorancia. Le pregunté, en la intimidad de una relación post-coital, qué haría él si fuera yo, como inversor...

La pregunta, lo reconozco, me dolía en cierta manera.
¿Yo? ¿Un vulgar inversor hijo puta que gana dinero sin hacer nada? 

Bueno, dejemos el tema de lo que hace un inversor -poner dinero sobre algo que puede ir bien o puede ir mal- y asumí que eso era lo que iba a hacer, porque hasta ese momento, Bitcoin era simplemente mi refugio económico aunque había resultado una excelente inversión en los años. Alex me dijo: Ethereum, de cabeza. Obviamente, la Ethereum “nueva” y no la “Ethereum Classic” (que salió perdiendo en el divorcio). 

Alex me dio sus razones, a las que escuché como suelo hacerlo: sin hacer como que mucho caso. Como que... 

Realmente estaba sopesando con cuidado lo que una persona muy inteligente, que dedicaba su vida a esto de las criptomonedas, tenía que decirme en una situación que él también comprendía como “de riesgo en Bitcoin” (y sigue siéndolo aunque suba, hasta que no se resuelva el puto bloque y alguna cosa más que tenemos pendiente.... **cuchillos afilándose para pasar por la quilla a los de “Bitcoin Core”, que saldrán perdiendo aquí como haya divorcio).

Es cierto que Alex tenía cierto sesgo: él ya estaba dentro de Ethereum, y desde hace mucho mucho mucho tiempo. Fue de los “early adopters” de la moneda, y aunque es un poco cabezón, no es tonto y no le gusta perder dinero. Así que le hice caso. Y ese 1/3 de mi capital que escondí en Ethereum, se multiplicó por más de 5 en poco tiempo....

Reconozco pues que Alex Gómez de la Cruz, al menos en la intimidad, da buenos consejos y desde aquí se lo agradezco. Un beso, guapah....

Pero no solo hice caso a Alex.

Quise hacer un poco más de búsqueda y dar con una moneda que realmente “tuviera sentido” y no sólo fuera inversión, más allá de Bitcoin. Y tras revisar una y otras vez a las 10 primeras, sólo Monero me parecía confiable. Y decidí entrar en Monero. 

Desde ese día, Monero ha multiplicado por 3 su valor y ha tenido picos de 4 veces su valor, y fue en 50 días. ¿Por qué Monero? Simple: es la única moneda que realmente se preocupa de la privacidad de las transacciones, cosa que para los mercados de drogas (a quienes yo respeto mucho, como indicadores...) es algo importante. Y para mí también. 





No estaba con mi poco dinero en Bitcoin sólo porque sonaba bien: era pseudónima, y para mi eso era mucho. No me podía tocar el dinero ni un juez, ni un estado, ni la puta NSA. Nadie puede bloquear una transacción Bitcoin y anularla. NADIE. 

Y eso no ha cambiado. Pero por definición, todas las transacciones son públicas y visibles, lo que lo hace “rastreable” y yo quiero una moneda que sea “como el dinero en metálico: irrastreable”. Monero parece serlo, y no me importó apostar por la moneda que -al menos- cumplía más o menos mis “gustos” a la hora de “soñar” una moneda.

Así que ahora, que ha parado toda esta locura de subida (chicos, venga, no podéis creer en serio que algo puede multiplicar por 8 su valor en 3 días.... y si creéis eso, haceoslo mirar porque estáis jodidos y nunca os debéis acercar a los mercados de ningún tipo: sois carne de timo) de varios meses, al menos por un instante, me encuentro con que he sacado en metálico el doble de lo que metí en Bitcoin, y aparte tengo una cantidad en Ethereum, otra en Monero, otra en Bitcoin, y otra en Euros. Es decir, muuuuuucho más de lo que tenía...




He vivido -subido en el dragón, nunca mejor dicho- uno de los rallies más espectaculares de Bitcoin (que ha doblado su valor en 1 mes, aunque todo lo que sube demasiado rápido, baja pronto) y de todo el panorama de las criptomonedas, en las que desde ahora soy oficialmente “uno más”. Y lo digo con cierto dolor de haberme “desvirgado” y haber abandonado a la moneda que -en realidad- nunca me ha fallado: Bitcoin...

Aunque reconozco que las nuevas chicas que he conocido (Ethereum y Monero) no están nada nada nada mal. Y me alegro. 

Pero no por haber ganado una interesante cantidad de dinero (que pienso invertir en volver a la universidad, a tocar los cojones de nuevo porque ma'burro), sino porque hacer tiempo comprendí el enorme potencial que se había desatado con la creación del protocolo Bitcoin.

Y aquí el agradecimiento más grande, para el final... ;)

Hace tiempo, escuché hablar de Bitcoin gracias a mi contacto con los mercados de drogas. Cuando busqué información, topé con una “vieja página” (y debo decir que agradablemente “old fashioned”) sobre Bitcoin que seguía incansablemente en pie como el Bitcoin -en buenos y malos tiempos- por una persona enigmática, de pseudónimo “MAJAMALU” -que a día de hoy, y sin su permiso, he logrado desentrañar totalmente ;) y aún me estoy riendo- y que aceptó mi petición para una entrevista.

Esa entrevista -jamás publicada- fue el inicio de una relación laboral, que devino en una relación humana (aun con la distancia por su parte del anonimato, que en principio no comprendí y creí un exagerado en ciertas posiciones que, hoy para mí mismo, son básicas). A raíz de esa entrevista que no llegamos a cerrar (porque se hizo eterna e inmensa conversación de mentes), muchos de cuyos frutos han ido quedando plasmado en esa pagina, ELBITCOIN.ORG -sin lugar a dudas, el lugar más serio sobre Bitcoin en castellano- se labró una relación (que también tuvo algún momento tenso y no fue todo romance, aunque fue todo diálogo y consenso) en la que lo que aprendí, trasciende el mero consejo económico y afecta -ya ha afectado- a mi vida de una forma innegable.

Eso, a mi entender, es un acto educativo pleno, sólido, trabajado y capacitador de nuevas habilidades que ha realizado -sobre mí- un tipo que, a día de hoy sé, que no es maestro ni profesor, no es un educador por profesión más que lo pueda ser por forma de ser. Pero hay quien tiene un talento natural -que a veces brilla sólo en contacto con los sustratos adecuados- para enseñar, y yo como maestro que he educado a otros en otras áreas, quiero agradecerle públicamente: no soy un sustrato sencillo, aunque sí sé que soy muy jugoso y que puedo dar mucha guerra.

Así que gracias, Majamalu.

Reconozco que con todo lo aprendido -especialmente a valorar el trabajo- había pensando en venderte (a ti, Majamalu) este texto, pero todavía diría “la mascota” que me lo has pagado y que lo dicho es por interés.

Así que haré de magnánimo yonqui hispano y te lo publico yo, así de altruista y buena persona que soy, por la cara (para que lo puedas frotar a gusto a quien quieras, si dicen algo). Creo que con lo que he ganado -siguiendo las indicaciones de una mente clara como la tuya, en este área y otras- bien puedo sentirlo sobradamente amortizado de antemano.

Y para todos los que se topen, queriendo o sin querer con este texto, que recuerden: lo leyeron antes por aquí. Las criptomonedas son un mundo interesantísimo pero complejo, en el que conviene no pisar sin una buena guía -y con esa palabra me refiero a una persona que sepa lo que hace y dice en este mundillo- porque es un mundo que se presta a engaños para ansiosos y codiciosos. Lo que yo he ganado, lo he hecho leyendo mucho, preguntado lo justo y necesario a las personas adecuadas (pero con la constancias de obtener respuestas) y esperado para confirmar mis observaciones. Y aún ahora, sigo entendiendo que sé poco o muy poco, aunque la mayoría diría que soy un experto.

Las criptomonedas no son mágicas sino lógicas.
Y Bitcoin fue el consejo que nunca me falló.

Gracias.

:))



Drogoteca.

PS: Como una vida sin música no es vida, y este texto "es vida", quiero que quede constancia de la música que lleva.....
:))







domingo, 14 de mayo de 2017

¿Por qué me llaman SOCIO cuando quieren decir CLIENTE? La mentira de los CSC.

No pensaba yo a estas alturas -en lo personal y profesional- que fuera a tener tiempo para dedicarle al blog, al menos de forma exclusiva (con textos no publicados ya). Pero a la fuerza ahorcan, y aunque no tengo tiempo, he ido aprendiendo que por mucho que te digan que puedes escribir con libertad de cualquier tema, eso -simplemente- no es cierto.

Bueno, puedes escribir con la libertad que te salga de los cojones.
Y luego está "su libertad" de publicarlo o no.
Pero no se trata del estilo, del buen gusto a la hora de escribir, de que se aporten datos y no especulaciones, ni nada de eso. Se trata de algo que nada tiene que ver con todo eso y resulta una norma "no-escrita", pero muy real:

"No debes escribir cosas que molesten -aunque digas la verdad- a mis amigos y socios comerciales, no porque me importe mucho lo que piensan o hacen -de hecho creo que tienes toda la razón en lo que dices- sino porque hacen que suene el teléfono de mi casa, o si no consiguen nada conmigo, el del jefe/a y, recursivamente, el mío de nuevo."

Y hoy, voy a escribir una de esas cosas que -parece ser- no le gustan demasiado a algunos trepas y lobbistas emparejados, y suelen hacer sonar teléfonos de directores, editores, políticos y jefes de prensa de partidos políticos -si hace falta- para comentarles lo malo y peligroso que yo -DROGOTECA- puedo ser, en prevención de que haya contado algo que no debía contar a alguien a quien le estén ya contando sus mentiras.

Así que ahí vamos, y a ver a quién llamáis ahora.
:))





¿Por qué me llaman SOCIO,

cuando quieren decir CLIENTE,

en los puntos de venta de cannabis

conocidos como CSC?



Para empezar, un "disclaimer": yo no tengo más interés que el AUTOCULTIVO, no pertenezco a empresa alguna, no rindo pleitesía ni a dios ni al estado ni a nadie, y me la pela mucho todo lo que puedan decir de mí.  Nadie me paga por escribir esto, y lo hago de forma libre y voluntaria.

Pertenezco a varios CSC o Clubs Sociales de Cannabis (en mi ciudad y en otras de toda la península), que en su mayoría, no son sino tapaderas para la venta de cannabis y variedades escondidas bajo la Ley de Asociaciones. Son la nueva cara (amable) del mercado negro, pero con muchas más ganancias: la yerba en la calle no pasa de 6 euros y en los CSC puedes pagarla a 10 euros por gramo. El hashís en la calle lo puedes encontrar desde 4 euros, y en los CSC puedes pagar hasta 13 euros por gramo (**actualización 26 mayo 2017).

Al mismo tiempo, soy autocultivador desde hace unos 25 años, y aunque ocasionalmente compro (porque la compro, aunque te hagan decir que "la retiras") alguna variedad para probar novedades, y en el caso del hashís (algunos de ellos con un nivel de refinamiento exquisito, como el precio) por ver qué cosas nuevas hay en el mercado.

Hay dos grandes tipos de CSC en España. El tipo "social" que digo yo, que compran el cannabis y los derivados (extracciones como el BHO, DHO, Shatter, Budder y ROSIN que llegan a valer 120 euros por gramo) a la gente de la zona y a ocasionales traficantes, de manera que "al menos" su beneficio redunda en el medio en el que se mueven.

Al menos, esos CSC "sociales" dan trabajo a los cultivadores de cannabis locales, permitiéndoles un cauce de venta en el que ganan menos (el precio de compra suele ser el 50% del precio que vayan a marcar para su venta en el CSC) pero se evitan tener que andar tratando con mil personas distintas, con los problemas de seguridad que eso conlleva.

El otro modelo, es el CSC "con central". Es decir, es un CSC montado por gente profesional, que les dan el know-how y todo el material -cannabis, marihuana y derivados- que van a vender en ese lugar. Y el trato es así de simple: "tú me compras sólo a mí".

Eso, en empresa, se llama FRANQUICIA. Esos CSC no son sino franquicias de una organización que gestiona -obviamente- grandes cantidades de cannabis, hashís y derivados y que venden a toda España en sus puntos de venta franquiciados: los CSC "con central".

En ambos casos, estos lugares están montados bajo la ley de asociaciones 1/2002 que es una Ley Orgánica reguladora de este derecho esencial. Es decir, están montados como si aquello fuera una club de amigos, o de personas con un interés común y que aportan todos en parte proporcional para sostener la asociación y su función declarada (todas tienen una).

Por supuesto esta ley, regula las asociaciones sin ánimo de lucro, cosa que -de entrada- ya provoca una carcajada cuando hablamos de CSC que, en sus mejores momentos en la zona catalana, tenían decenas de miles de socios (clientes: 18.000 una de ellas), y decenas de cuentas bancarias con decenas de miles y miles de euros. SIN ÁNIMO DE LUCRO.... xD

Está claro que NADIE curra gratis.
Está claro que NADIE se juega una petición de 22 años de cárcel, por amor a una asociación.
Está claro que NADIE de los que allí vamos A PILLAR, cree estar en una asociación, salvo en el nombre.

Cuando vamos A PILLAR, porque a los CSC se va a pillar (aunque usen el eufemismo que se quiera), no tenemos ningún tipo de derecho de decisión sobre el lugar, quién lo dirige y gestiona, los precios, las compras, cómo se lleva, las cuentas de cada año, etc....

Cuando vamos a PILLAR a un CSC, vamos exactamente igual que a pillar a un camello: aquí tú solo pagas y punto, y si no te gusta, te piras.

¿Somos socios?
Claaaaaaro, yo tengo varios carnet de CSC en los que pone que soy socio, pone mi número de socio, pone mi cara y mis datos. ¿Eso no es ser socio o qué?

No, no eres socio de nada.
Simplemente te llaman socio porque es una tapadera legal.



Los socios en cualquier asociación, AL MENOS UNA VEZ AL AÑO, pasan una cosa que se llama "Asamblea General" y que es el órgano asociativo de mayor poder: si en la "Asamblea General" de tu CSC, la gente vota que a partir de ese día lo van a llevar otras personas, legalmente pueden hacerlo y la ley les ampara y defiende.

Esa es la Ley de Asociaciones bajo la que están metidos estos camellos, camuflados como clubs. Los órganos directivos se han de votar cada año, se han de ratificar las cuentas (qué se ha gastado, y qué se ha ingresado, y cómo.....) y se ha de votar TODO AQUELLO QUE CUALQUIERA PROPONGA, les guste a los "dueños del chiringuito camello" o no.

Pero, como la mayoría podréis comprobar, aunque seáis socios de un CSC, no os respetan derecho alguno como socios: de hecho, usan ese falso nombre para proteger su negocio, que es venderte cannabis.

¿Has asistido a alguna asamblea general en un CSC?
Yo conozco un grupo de gente que sí:
una vez vieron una "Asamblea General" en un CSC.

La cosa fue así: llegó uno de los que allí trabajan y dijo que "iba a venir un abogado a dar una charla". Acto seguido repartió porros a todos los presentes -totalmente gratis- y el mencionado "abogado" dio una charla. Cuando pregunté a los presentes si alguno de ellos, era capaz de decirme una sola cosa que se hubiera dicho en esa charla, la respuesta fue unánime: "Ni de coña!! Estábamos todo ciegos y ellos sólo querían que firmáramos no sé dónde. A nosotros mientras nos regalen los porros....nos da todo igual!!"

Claro, a esos CSC también acuden personas con formación como para darse cuenta de lo que está pasando, como otros abogados o personas realmente implicadas en asociaciones de verdad, donde las cosas se votan y no son tapaderas para vender cannabis de forma pseudo-legal. Y casualmente, ayer, hablando con uno que acude a uno de los CSC donde yo acudo, me dijo:

"Cuando me hice socio, pedí ver los estatutos:
me dijeron que no se podía, que no estaba permitido."

¡¡¡Con dos cojones!!!
Te haces socio de una asociación que... NO TE DEJA VER SUS NORMAS!!

Claro, como me dijo él: "De haber querido tocar los cojones, me hubiera ido al registro autonómico y hubiera pedido los estatutos y todos los datos, junto con una denuncia de que se niegan cumplir la Ley de Asociaciones pero yo sólo quería UN SITIO FIJO DONDE PILLAR, SIN TENER QUE ANDAR LOCALIZANDO OTRO CAMELLO, porque estos están siempre y siempre tienen material."

Es decir, la gente vende sus derechos con tal de poder tener un camello con tienda y horario fijo.

Alguien se preguntará...
¿si la "Asamblea General" es el máximo órgano de cualquier CSC, por qué no sabemos nada de él?


Simple.

Los responsables de la arquitectura legal de estos puntos de venta CSC no quieren que lo sepas (eso llamado abogados) porque se dieron cuenta de que si alguien aplicaba la ley de asociaciones, los socios (en teoría, y CLIENTES en realidad) podían dar un "golpe de estado legal" y quedarse con él y su control, así como con todo su dinero y con todo lo que contuviera, así que la orden que se dio fue la de "no hacer asambleas generales" y falsificar dichos registros con firmas de personas de confianza. Esto es el método más usado a día de hoy.


Otros CSC, los de tipo "social", y que NO están organizados en torno a una CENTRAL DE ARQUITECTURA LEGAL Y ABASTECIMIENTO DE CANNABIS, han procurado tener en cuenta este punto, ya que es la pieza clave que les puede tirar cualquier CSC abajo, y lo que hacen es obligarte a firmar una "cesión de voto para la Asamblea General".

¿QUÉ? ¿Una cesión de voto OBLIGADA para poder hacerte socio/a? Pues sí, y de esto doy fe personalmente ya que he podido ver el documento que les hacen firmar (conmigo prefirieron no intentar que lo firmase). Con eso, y con no avisar de forma "adecuada" a todos los socios (en caso de que se intente "simular" una asamblea general), mas echar media horita y esperar a que en 2ª convocatoria (normalmente unos 30 minutos después de la 1ª) haya "quorum" legal para poder tomar las decisiones que quieran, está todo hecho. Si a una asamblea general mal convocada, se presentan (en el mejor de los casos y supuestos) 10 personas, no tienen nada que hacer contra 50 cesiones de voto en la mano del "dueño del CSC". Nada....

Así que dichos CSC no son sino "la cara amable del mercado negro del cannabis", en unos casos organizada con una central que les abastece y da cobertura y en otros casos de forma más casera.

Pero son empresas realmente. Son empresas en las que hay trabajando (con contrato legal en muchos casos) mucha gente, y que han llegado para quedarse: la inversión que hay en algunos CSC, sin contar el cannabis que venden, es realmente tan grande y seria como la que se hace para montar y hacer funcionar un negocio de hostelería.

Y no va desencaminada la comparación; hace pocos días, hablando con el dueño real (el que pone la pasta y no aparece en ningún papel) de un CSC (al que un amigo mío le estaba vendiendo -en ese momento- un kilo de marihuana) cuando le comenté lo "durilla" que se estaba poniendo la cosa en los últimos meses, me contestó sin el menor atisbo de preocupación: "no me preocupa la policía y lo tontos que se pongan. Si caen estos [los currantes en el CSC] pondré a otros y listo, porque el objetivo ahora no es ganar dinero siquiera, sino mantener el CSC abierto hasta que llegue la regulación. Entonces sí que vamos a ganar dinero..."


Es decir, que existe un enorme negocio montado sobre el cannabis y su venta es algo innegable. Pero que esos CSC que son la cara oculta del mercado negro, quieren hacernos creer que ellos no son mercado negro ni camellos, es un juego de palabras que esconde aviesas intenciones.

Al menos, los camellos que he conocido toda mi vida, tienen un orgullo por su trabajo (e incluso por hacerlo bien). No pretenden escudarse detrás de asociaciones, minando el sentido real del asociacionismo. Asumen lo que son con orgullo -camellos- y con el orgullo de que a pesar de la proliferación de CSC y Clubs de venta de cannabis, todavía ellos tienen mejor material y mejores precios.

Y no es de extrañar: la regulación multiplicará los precios por dos, como mínimo, y si se realiza sin que el autocultivo sea la base del proyecto, conseguirán asegurarle el negocio al narco, que ahora se llama CSC y va de empresario-asociacionista.


Las cosas por su nombre.

Y no, no eres socio de nada: 
eres un puto cliente, 
así que pon la pasta y lárgate.


PS: Aparte de este tema, quiero señalar que me preocupa la cantidad de "autocensura" que estoy viendo en el mundo del cannabis, especialmente en las Redes Sociales como Twitter. Hay mucha gente que no está de acuerdo con la PNL traidora que abandonó al autocultivo y nos intentó vender, del grupito de Ciudadanos con el cuento de la "Juana de Arco cannábica". Otros muchos que no lo está con la ILP vergonzosa y traidora, que pretende -también para favorecer el mercado de los CSC- que no podamos cultivar en nuestra casa -un derecho ya establecido incluso por el Supremo- sin estár registrado por la policía.

La cosa es que a aquellos que opinaban contra la PNL fraude de "los falangitos y la pareja lobbista", fueron represaliadados en las redes. A algunos se les difamó, a otros se les bloqueó, a otros se les increpó y se pretendió hacerles quedar como si fueran enemigos del cannabis.

Incluso se han elaborado listas de "personajes non-gratos" conteniendo a los que no apoyamos opciones que no nos convencen (ellos las apoyan porque les va la $$$ en ello, para algo son lobbistas) a los que se acosa en el momento que expresan una opinión que no le gusta a la abeja reina o a algún otro zángano cercano.

Es una pena ver una red como es Twitter, que está para expresarse y que se nos escuche, llena de candados (cuentas privadas) que se han tenido que poner para que estas personas -que piensan diferente a lo que estos grupos organizados con dinero del extranjero quieren- puedan seguir usando las redes sin sufrir el acoso de cuentas falsas, haters y otros entes (¿también pagados con el dinero que os dan de fuera?).

Yo jamás me pondré un candado en mi cuenta, aunque entiendo que la presión, insultos, difamación, imputación de falsos delitos y todo tipo de despropósitos, no son fáciles de aguantar...

Vosotros haced lo que queráis, pero a mí no me callan ni muerto.


A por ellos, que son pocos y cobardes.
Drogoteca.


** He actualizado el precio que ponía (12 euros gramo de tope visto), ya que he comprado un hash -delicioso- a 13 euros el gramo. Delicioso, pero a 13 euros el gramo............. :P

domingo, 7 de mayo de 2017

Ballena azul, reto paracetamol y otras mongoladas de la prensa

Este texto fue publicado en la revista VICE cuando ciertos medios en el extranjero empezaron a difundir información sobre un supuesto reto que consistía en tomar paracetamol hasta casi matarse (lo cual es sencillo, hace falta poco) y que en realidad era una invención de los propios medios, como siempre ávidos de noticias chorra y clickbait.

Lo mismo que ha pasado hace unos días en España con el supuesto reto de la ballena azul: aquí hay niños a los que les hace falta un buen tortazo, padres que no deberían tener la potestad y editores que son responsables de difundir ideas que, por desgracia, entre adolescentes movidos por las redes sociales, tienen su público. Lo mismo ocurre con las noticias escandalosas que llevan mezcla de hechos reales e inventados, como el inefable karkubi al que el más inefable Lucas de la Cal ha rebautizado como "pastilla roja" relanzando sus cuentos en prensa. Una desgracia como otra cualquiera.

Esperamos que os guste.


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El “Reto Paracetamol” puede matarte pero, ¿es real?

Tenemos prisa. Mucha prisa.
El consumo de noticias escandalosas en los medios empieza a alcanzar proporciones epidémicas, empujado por un público que ya no lee en profundidad sino que rasca la superficie rebotando de un titular curioso a otro titular más llamativo aún. Eso ha generado una cultura del "todo vale" en algunos medios del Reino Unido que, sumada a la guerra contras las drogas -en la que todo vale-, está dando rienda suelta a las fantasías más estúpidas de algunos "periodistas". La última es el "Reto Paracetamol".
De primeras no llama mucho la atención; con ese nombre me suena a promoción de medicamento, como si fuera pasta de dientes o un yogur para ir al WC como un reloj. Pero es "la nueva locura entre adolescentes" descubierta por los medios de UK. Descubierta y redescubierta, porque a la primera no se explotó bien el asunto.
El "Reto Paracetamol" o #ParacetamolChallenge es una leyenda urbana de reciente creación. En este caso, como en el de otros conocidos hoax, se alerta a los padres sobre comportamientos peligrosos de sus hijos en edad escolar. En España, hace unos años, circuló con fuerza una leyenda urbana sobre niños de escuela consumiendo LSD en pegatinas con una estrella azul, que incluía hasta un informe -falso- de un médico de un servicio de pediatría de Sevilla. La gente suele cooperar con la difusión del mismo en base a que pretenden alertar a otros de un mal que acecha a sus hijos y que tal vez no conozcan, provocando el efecto de una profecía autocumplida: creando tendencia.
Por supuesto que la historia de la estrella azul y la LSD no hizo que ningún escolar lo consumiera por la moda de la noticia: no venden LSD en las puertas de los colegios a los niños. Pero en este caso es distinto: ¿quién no tiene a su alcance paracetamol?
La cosa parece arrancar de unos comentarios de un responsable educativo de Ayrshire en Escocia, que supuestamente recibió el aviso de la policía de que había jóvenes retándose unos a otros a tomar sobredosis de analgésicos comunes a través de las redes sociales.Todo surgía a raíz de un supuesto caso de sobredosis de paracetamol en un adolescente, lo cual no debe sorprender a nadie: es la primera causa de fallo hepático por sobredosis de medicamento en buena parte del mundo.
Desde que los tabloides publican la noticia en el mes de marzo, no volvemos a tener noticia de nada semejante relacionado con el paracetamol hasta el día 5 de mayo, cuando una radio local anuncia en Twitter que va a hablar, entre otras cosas, del #ParacetamolChallenge que está poniéndose de moda en las redes sociales que usan los jóvenes. Y una policía que dice haber oído hablar de ello, les sigue la corriente. La última locura adolescente, dicen.

La cosa consiste, según cuentan, en algo muy simple y estúpido: tomar paracetamol en dosis superiores a las seguras. ¿Para qué? Para nada. El paracetamol no coloca, no produce ningún efecto agradable, sedante, estimulante o psiquedélico. No hace nada salvo bajarte la fiebre si tienes y quitarte algún dolor leve, y si lo tomas en dosis excesivas, pues destrozarte el hígado ofreciéndote una muerte segura en unos días como mucho. Según argumentan, la base del asunto es el reto en sí mismo y no la búsqueda de efectos psicoactivos, en una especie de juego impuesto por la presión grupal. Un juego similar a correr con una bicicleta contra un muro y ver quién es el último que frena -el más valiente se supone- o a reírse de cómo "los valientes" se estampan contra el muro con ayuda de sus bicis. ¿Realmente tenemos una juventud tan gilipollas? Yo creo que no. Lo que tenemos es mucho gilipollas trabajando en medios, necesitando algo que contar que atraiga incontables visitas, lectores u oyentes.
Esta última locura de adolescentes -que no parece tener base real alguna- no es una cosa aislada. Los medios crean y manipulan, convirtiendo cosas simples en supuestas tendencias que, de ser ciertas, indican que la selección natural está obrando con aceleración. ¿Recuerdas haber jugado en tu infancia a "algún juego para marearte o perder el conocimiento"? No es tan extraño, muchos hemos jugado a esas cosas en nuestros años de escuela. El que yo recuerdo haber probado, consistía en hiperventilarse en clase de gimnasia y hacer al mismo tiempo ciertos ejercicios con los brazos hasta no poder más: en ese momento te tumbabas en el suelo, estirabas los brazos y entre el cansancio provocado más el aturdimiento por una respiración poco fructífera, la sensación era que tu cuerpo se hundía en una pesada carga plomiza mientras tus brazos parecían alzarse sin peso alguno sin que pudieras evitarlo. Un juego de niños, no muy recomendable, pero que jugábamos delante de los profesores en la escuela como parte de la búsqueda de efectos psicoactivos a nuestro alcance. Por supuesto, de estos mismos juegos existen versiones mucho más peligrosas en que no se trata de hacer un sobre-esfuerzo sino de provocar la asfixia o el corte del riego sanguíneo a la cabeza, provocando la pérdida de consciencia inmediata.
De un juego así se trataba cuando los mismos medios sensacionalista inventaron -a raíz de una muerte real- la locura adolescente del mes de abril: la locura del "Dormilón" o "Sleeper Craze". El terror que recorría todas las escuelas del país, provocando que los niños jugasen a asfixiarse unos a otros. ¿Es cierto que hay niños que se implican en estos juegos? Sí, es cierto en casi todos los lugares y muchas veces provoca resultados fatales. Pero de ahí a que sea una tendencia viralizándose, en la que los jóvenes enloquecen por ahogarse, hay mucha distancia.
Aunque lo de las "locuras" cíclicas no solo llegan del mundo real. Un sacerdote de la Iglesia Católica en EE.UU. se ha apresurado a advertir que la locura de "Charlie Charlie" -sí, también locura: "Charlie Charlie Craze" le dicen- es peligrosa para quien la practique. Corre el riesgo de atraer espíritus y demonios al convocarlos sobre un papel, dos lapiceros y las palabras "SÍ" y "NO" escritas. Al parecer la cosa es tan simple como convocar a "Charlie", un ocupado espíritu, diciendo "Charlie, Charlie, estás ahí?" y a continuación preguntándole a los dos lápices cruzados si tu novio te pone los cuernos, si vas a ganar la lotería o si te vas a casar con la chica de tus sueños. Y parece ser que el condescendiente espíritu te contesta. Flipa.Sobre todo porque Charlie se supone que es un espíritu mexicano. Y porque el medio que lo publica invitaba a sus lectores a probar esa locura: en este caso era claro que no tenían ningún escrúpulo en darle bombo al estúpido juego.
En el caso del #ParacetamolChallenge existe un aspecto preocupante: dar ideas a los chavales. Muchos dirán que hablarles de drogas -en un contexto de reducción de riesgos- es también darles ideas, por darles información útil sobre cómo colocarse. Bueno, puede ser.
Desde luego la información que se facilita a los jóvenes -cuando se les forma sobre las drogas que hay en su medio- busca dar herramientas para que, respetando sus decisiones, se puedan evitar los daños asociados a consumos "poco sensatos" de drogas. Pero crear de la nada una tendencia, que se lanza el día 5 de mayo, pasan semanas sin escuchar nada al respecto, y hace dos días vuelve a resurgir con fuerza, es inmoral. Lo es porque es falsa, porque no hay adolescentes hablando del Reto Paracetamol en las redes y menos aún retándose a tomar sobredosis de analgésicos accesibles a cualquiera. Si alguien se toma la molestia de leer el hashtag #ParacetamolChallenge verá que precisamente lo que falta en él, son los supuestos protagonistas de dicha tendencia viralizándose.
No es parece creíble que haya nadie buscando ingerir fármacos sin esperar una recompensa psicoactiva por ello -aunque no esté acertado en su elección- en un contexto adolescente y nada terapéutico. Pero mezclando unas locuras y otras, no resulta descabellado pensar que en este caso los medios están induciendo una tendencia que, si se imita o si se malinterpreta pensando que dosis altas de paracetamol tienen un efecto agradable, puede acabar llegando a oídos de algún poco informado adolescente, y en ese caso acabar provocando daños reales o la muerte.
La muerte por sobredosis de paracetamol no es agradable. Y es común, bastante. En USA se producen unas 56.000 intervenciones de emergencia por sobredosis de paracetamol, de las que se derivan 2.600 hospitalizaciones y unas 460 muertes por fallo hepático agudo, cada año. Ahora imagina el resultado de jugar al Reto Paracetamol: molestias estomacales, sensación de malestar, tu hígado deja de funcionar, los metabolitos de la bioquímica de tu cuerpo dejan de ser procesados, tu hígado se muere a gran velocidad mientras caes en un estado extraño producido por toda la mierda no procesada por el hígado, sopor, picores por todo el cuerpo, delirio y movimientos incontrolados incluso durante el coma que acaba por llevarte a la muerte.
El Reto Paracetamol, además de ser otra invención de los medios, puede matarte.
No tengas duda de que tomadas de golpe, unas pocas pastillas de esa medicación presente en todas las casas, lo harán. 
Si tienes apego a la vida, no hagas tonterías.