jueves, 19 de enero de 2017

18 kilos de W-18 para el Juicio Final

Esta historia de ficción distópica que fue publicada en cannabis.es contiene un pequeño fallo, descubierto con el tiempo, y que le da un curioso valor: lo cambiante de lo que era la información fiable hace unos meses en un compuesto que, misteriosamente, apareció en las calles de Canadá y su mercado negro, pero que podría aparecer en cualquier sitio.

El fallo es que el W-18, y tal vez otros compuestos de la serie, no son agonistas opioides como se pensaba por sus creadores... pero eso es historia para otra ocasión.

Esperamos que os guste.


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18 kilos de W-18 para el juicio final.


La última vez había matado a 14 personas y, a pesar de ser un accidente, había tenido que quemar los cadáveres y el lugar, como medida de seguridad básica. Fue un error confiar un producto así en manos de principiantes -no eran químicos profesionales, sino hombres de negocios sin alguien capacitado a su lado- y el resultado podría haber acabado con todo su plan de ventas, además de con una sentencia a cadena perpetua para él. Tenía que calibrar mejor si pretendía seguir vivo y libre mucho tiempo.

El pedido en esta ocasión había sido masivo. Como experto, tenía claro que la cantidad encargada podía tener distintos usos, pero hablando siempre en niveles enormes. Tenía suficiente droga sintetizada como para mantener sin mono a todos los adictos a los opiáceos del planeta durante medio año al menos. Si la cosa salía bien, además de una cuenta corriente con más ceros de los que podía imaginar, podría llegar a competir con el suministro mundial de heroína




Él, una sola persona, detrás de la operación de síntesis de opioides más grande del mundo. Sus años de juventud perdidos entre libros y casi sin salir de casa, para ser el mejor de su graduación y encontrar un empleo bien remunerado, daban sus frutos en el campo menos esperado: en el tráfico de drogas. Él nunca había tomado drogas ni conocía ese mundo más que de oídas, pero perder el trabajo -por esa mala racha personal- en la planta de desarrollo de productos plásticos le había obligado a buscar alternativas.

Esta vez, en el precio había incluido 2 trajes HAZMAT para que no acabasen muertos nada más empezar a trabajar con el producto. Sonaba exagerado, pero no lo era: valía con respirar una mota invisible de ese polvo y morirían, así que más les valía preparar bien el producto que iban al lanzar al mercado si no querían acabar la partida antes de empezarla. Al comprador, un hombre de negocios europeo de unos 50 años, le parecía bien todo lo que él dijera y, como había podido comprobar ya, el dinero en enormes cantidades no le faltaba nunca.

Una vez pensó que ese tipo bien podría comprar. incluso el puto planeta, si estuviera en venta.
Lo que nunca pudo imaginar, hasta que todo fue destapado, es que esos 18 kilos de W-18 tuvieran como objetivo acabar con la raza humana sobre La Tierra...


Esta historia que sirve de introducción, por ahora de ficción, tiene como protagonista a nuestra invitada de hoy: W-18. ¿Una bomba? ¿Un meteorito? ¿Un virus que acabará con el planeta? ¿Rajoy vestido de lagarterana? No, la W-18 es la nueva droga de moda, entre los forenses del norte del continente americano. ¡Coño! ¿Y entonces a qué viene todo eso de acabar con la humanidad?
La serie W es una serie de 32 compuestos creados, en la década de los 80, por un grupo de farmacólogos encabezados por Ed Knaus, en la universidad de Alberta en Canadá. Este grupo de investigadores, estaban llamados a repetir un trozo de la historia: la búsqueda de un analgésico eficaz y que no provoque adicción, para terminar encontrando una criatura que no podían esperar como ocurrió en el caso de la heroína. De esa serie de compuestos con una estructura novedosa, bastante simple pero desconocida en la farmacología, se patentaron 32 (W-1 a W-32) siendo los 19 primeros agonistas puros del receptor opioide mu, y los 13 restantes compuestos con actividad agonista/antagonista como es por ejemplo la buprenorfina. De todos ellos, el más potente era el número 18: su potencia era de 10.000 veces la de la morfina, lo que quiere decir que 1 gramo de esa sustancia equivale a 10 kilos de morfina. ¿Empezamos a ver por dónde van los tiros ya? Nuestra protagonista W-18, acababa de nacer.


Por supuesto, dichos compuestos nunca fueron probados en humanos ni se desarrolló ningún estudio sobre ellos, ya que para humanos tenemos suficientes analgésicos adictivos y esos compuestos no presentaban mejores perfiles farmacológicos con respecto a los ya existentes. Y quedaron en el oscuro olvido académico y del archivo de las patentes sin demasiado uso, durante más de 2 décadas. Hasta que la guerra contra las drogas, al haber sancionado hasta lo imposible el resto de sustancias, acabó por hacer que unos químicos emprendedores -seguramente chinos- buscaran en los oscuros archivos de universidades y patentes información sobre investigaciones con drogas que, aunque nunca hubieran sido probadas con humanos por su evidente peligro, tuvieran efectos similares a las drogas ya prohibidas.
Y de esta forma, otra de esas sustancias, como la PMA/PMMA, que nunca debieron llegar al mercado de la calle y no lo habrían hecho sin la prohibición de las otras drogas, la W-18 llegó a la calle. Justo cuando la policía del norte de América se preguntaba si podrían encontrarse con algo más mortal que el fentanilo, que está diezmando por golpes de sobredosis vía adulteración a las comunidades de usuarios de estas drogas, se toparon con esto en forma de pastilla de “Oxycodone” adulterada (es el opioide favorito del neo-mercado negro de opioides en USA y Canadá desde hace un tiempo ya).
De momento, no se puede afirmar que se haya producido un solo muerto por esta droga, pero es que aunque los hubiera, sería casi imposible saberlo. ¿Por qué? Las dosis son tan extremadamente bajas en peso, que encontrar un metabolito de dicha droga en el organismo humano (con el agravante de que no conocen cuáles serían) sería el equivalente a encontrar una aguja en un pajar, con una mano en la espalda. Para hacernos una idea ya más clara de lo que es este arma química, la comparamos con el fentanilo -cuya dosis letal está entre 2 y 3 miligramos- y resulta que 2 ó 3 microgramos o millonésimas de gramo, son suficientes para matar a una persona. ¿Un grano de sal? ¡Qué va! En un grano de sal habría suficiente cantidad como para matar a unas 100 ó 200 personas. Y si tenemos en cuenta que en todo el planeta, hay unos 6 o 7 mil millones de seres humanos, bastarían 18 kilos de esa droga para matar a todo ser de nuestra especie... y seguramente sobraría.
¿Pero estamos hablando de una droga o de un arma química? Pues decídalo usted, pero recuerde que el fentanilo y sus variantes ya han sido usadas como arma química, en este caso por el gobierno ruso, con un ejemplar números de muertos a sus espaldas ya. El Kolokol-1 era el nombre del gas -con un derivado del fentanilo- que se usó para acabar con el secuestro de un teatro en Moscú. Y no era más potente que el W-18.
Para más INRI, las pastillas que apresó la policía en Canadá, contenían como droga principal fentanilo (siguiendo la tendencia de los últimos meses y años), pero lo contenían en una cantidad -entre 4'6 y 5'6 miligramos) que era suficiente para matar a un par de personas cada pastilla. Y si eso era poco, cuando fueron buscando la “huella química”, que les permitiera ir conociendo al químico que lo estaba sintetizando y el procedimiento que seguía, se encontraron con el nuevo compuesto, que estaba presente sólo en trazas (cantidades muy bajas) pero al ser 100 veces más potente que el fentanilo y al ir mezclado con este en una pastilla que ya contenía 2 dosis mortales, se dieron cuenta de que acaban de conocer a un nuevo asesino que ya llevaba tiempo en la calle, y posiblemente matando gente sin que nadie pudiera saberlo. Esas pastillas, si son ideales para algo, lo son para matarse.
¿Y quién sería el desalmado que vendería semejante droga y el cretino que la compraría? Criminales seguro, ¿verdad? Pues no. Tú mismo puedes comprar, ahora mismo, desde tu móvil esta droga. Es legal, no existe ninguna legislación contra ella en ninguna parte del mundo y la venden en Internet, sí. Y ni siquiera a escondidas. O al menos la vendían, porque desde que ha saltado a los medios, la droga ha desaparecido del “menú de compra” público de muchas webs de este tipo de productos. Pero simplemente están empezando el clásico juego del gato y el ratón, que ya han jugado antes -y siguen jugando- con los cannabinoides sintéticos o marihuana sintética.
Pero las mismas webs que lo vendían hace unos meses, ahora lo que hacen es vender a su hermano pequeño: W-15. Ya en el año 2014 (texto publicado entonces en el blog Drogoteca) empezaban a ser conocidas en los círculos más avanzados de “experimentadores”, y ya se vendían por aquel entonces. Hoy día, sólo tienes que poner “buy W-15” y esos mismos químicos/empresas, te harán sin problema a su hermano mayor... mientras siga siendo legal, porque luego saltarán a otro. Y no te sorprendas porque esto lleva siendo así mucho tiempo, y hay que dar las gracias, repito, a la guerra contra las drogas.
Por si el retrato no hubiera sido bastante tétrico, para esta familia de compuestos, el antídoto que se usa normalmente para los opioides -la naloxona- seguramente no es suficientemente potente. Como en el caso de grandes animales (elefantes, ballenas, rinocerontes, etc) cuando se utiliza la súper potente etorfina que se dispara con una escopeta, para revertir sus efectos hay que usar diprenorfina porque la naloxona no es suficiente. Y la diprenorfina no está aprobada para humanos, por los brutales efectos secundarios que tendría. ¿Con qué hay entonces que luchar cuando haya que salvar vidas en sobredosis de esta droga? ¿Agua bendita? Pregunta sin respuesta.
Aunque si atendemos a quienes podrían ser los interesados de que una droga así llegue a poner sus pies en la calle (al menos de forma oficial, aunque no parezca haber causado ningún herido o muerto), y más si esto aumentase el número de incidentes con opioides al mismo tiempo haciéndolos más difíciles de tratar médicamente, el primer beneficiado económicamente sería la industria farmacéutica a la que se acudiría -de nuevo tropezando en la misma piedra- en busca de una solución mágica.
Llamadme conspiranoico (en este caso creo que me lo voy a permitir). Es similar a lo que nos llamaban hace años a quienes denunciábamos que los médicos y la industria farmacéutica en USA, estaban creando una generación de adictos a los que exprimir de forma legal mediante las prescripciones de “la heroína en pastillas” como eran la oxicodona y sus primos. Llamadme malpensado, pero cuando en derecho no se ven las cosas claras se suele recurrir a la frase en latín “Cui prodest” o “¿Quién se beneficia?”. ¿Y quién coño sacaría beneficio de todo esto?
Blanco y en botella, leche...

jueves, 5 de enero de 2017

Vuestra ILP nacional NO NOS REPRESENTA.

Empiezo este 10º año de La Drogoteca con este texto, segundo sobre la ILP que se publicó en Cannabis.es, ahora que tenemos mucha más información sobre las intenciones y fuentes de financiación de estos iluminados que quieren que los autocultivadores de cannabis nos metamos en un registro controlado por municipales o guardia civil, con el peligro obvio que eso supone para el cultivador y su familia tanto a nivel práctico como a nivel político o ideológico, cuando hoy día existen aún llamamientos para ESTERILIZAR a los usuarios de drogas.

Como no queremos que se nos acuse más que de informar, no vamos -aún- a divulgar los planes de esta gente en cuanto a cómo conseguir firmas que avalen SU ILP ficticia para que puedan ocupar algún cómodo sillón o escribir algo más en el currículum.

Sólo cabe decir que si tenéis que esconderos de los usuarios de cannabis para intentar sacar esa ILP adelante, buscando firmas en San Fermín, o en partidos de fútbol y conciertos, es que esa ILP es un puñal que claváis sobre la comunidad del cannabis en España.

Yo, no lo haría.

Feliz año nuevo, 2017.

PS: Tengo el blog que parece el Bitcoin con las visitas, y no hace más que subir, así que habrá que pensar algo para celebrarlo. ;)

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VUESTRA ILP,
 NO NOS REPRESENTA...


Como os contamos hace unos días, el pasado viernes día 2 se presentó una ILP (Iniciativa Legislativa Popular) por parte de Fermín Les y Ramón Morcillo -presidente y secretario de RCN NOK, partido cannábico de ámbito navarro- para la regulación de los CSC y el autocultivo en toda España. Aunque se presentó el viernes, el texto no fue puesto a disposición de todos en ese mismo momento, y resultó complicado de conseguir (a menos de forma “oficial”). Si bien esta ILP se presenta como RCN-NOK ante los medios, en la web oficial de dicha formación política ni siquiera aparece una sola referencia a dicha iniciativa o ILP (aunque sí a otras actividades del pasado) y en su canal de Twitter no hay rastro de actividad alguna en muchos meses.
Recibimos dos links para Facebook que nos daban “enlace no válido o contenido retirado” y finalmente -gracias a Bernardo de SF Abogados- recibimos los textos de la ILP y el comunicado en nuestro correo, para leerla a fondo. Lo primero que sorprende es que semejante acción -tan mayúscula como presentar una ILP nacional- la realicen aparentemente sólo 2 personas. La foto circulante donde se ven 3 (con Bernardo, de SF Abogados) es sólo una foto como apoyo a la iniciativa a título personal, aunque -como nos ha indicado- no comparte como jurista el texto presentado en dicha ILP.
Si realmente pretenden conseguir 500.000 firmas válidas y esto no es un simple “brindis al sol” aprovechando los “restos de un partido político” (que a día de hoy -con varios partidos que llevan la regulación en sus programas- perdió ya gran parte de su sentido), resulta incomprensible que no hayan siquiera encendido Twitter para difundirlo, y que sólo sea visible -para algunos- en Facebook.
Sorprendentemente extraño, que no hayan consensuado nada del contenido con el resto de activistas, y también que no esté colgado el documento de dicha ILP en la pagina principal de su propia web (como poco), ya que parece el lugar más básico donde dejar tu propuesta para la lectura por parte de los demás: en tu propia web... ¿o no?
Así que... ¿esta ILP va en serio o sólo es para salir en la foto? Esta es la primera cuestión que me asalta, pero no la única... ¿Quién está detrás de esto realmente? Pues aquí el menda -que es más responsable con lo que publica de lo que parece- este fin de semana lo ha pasado manteniendo comunicaciones con casi todos los “actores relevantes” en este área del cannabis nacional, para tener una visión global de lo que activistas e interesados pensaban acerca de dicha ILP si la conocían. Y os cuento...
Muchos no sabían nada y les pillaba por sorpresa; otros lo sabían, pero no habían leído el texto aunque lo tuvieran en el correo esperándoles, y otros lo habían leído pero no estaban de acuerdo con ella. El desacuerdo -en general era patente- se manifestaba en distintos grados, desde el cobarde “no estamos a favor de la ILP aunque nos callaremos y no diremos nada, por no quedar mal” al visionario “esto es inadmisible, y hay que estar zumbados para creer que saldrán bien librados”. Es decir, yo que llamaba buscando a ver quiénes apoyaban el asunto, y lo primero que veo es que nadie lo apoya.
¿Nadie? Nadie públicamente quiere comerse los marrones que hay en dicha ILP en especial contra los cultivadores, con sus exigencias y limitaciones. También parece que nadie quiere mojarse mucho diciéndolo en alto, para no quedar como los malos ante una comunidad bastante divida ya. Yo aunque respeto sus posturas (no es fácil jugar en un entorno de estrategias donde se mezclan intereses personales y grupales) pero no tengo ningún problema en ser el malo de esta historia: el aguafiestas que le fue a decir al capitán que había demasiado hielo en cubierta, en un barco llamado “Titanic”. Continúo con la cantinela de esta ILP, mientras observo el iceberg y me tomo mi mojito “on the rocks”. Agarraos de nuevo, que seguimos.
Más que una verdadera propuesta de ILP -que conllevaría publicidad, difusión, y mucha gente coordinada para obtener en un plazo determinado el medio millón de firmas aprovechando cada evento (como el de su presentación desaprovechada) para conseguir más- el texto presentado parece un “testamento espiritual” de alguien que se despide, contándonos lo que le hubiera gustado llegar a ver. Esta ILP es una copia (casi calcada) de la presentada hace años en Navarra, a la que le han metido -malamente y con calzador- algunos artículos nuevos, como los escritos en “Finalidad”, y añadido algunos apaños más para que suene “coherente con su pretensión a nivel nacional”. El resultado es un texto chapucero y desequilibrado -en su fondo y en su forma- que no satisface a nadie de quienes lo leen: a día de hoy no he encontrado una sola persona que me diga “yo sí estoy de acuerdo con lo que dice esa ILP”. Ni una sola, pero seguiré buscando, por si acaso...
A mi entender, se nota la falta de cuidado y atención en lo escrito, la falta de aprecio -amor propio, dignidad- por el trabajo bien hecho, la falta de interés real en lo entregado, con un texto que no respeta una correcta estructura expositiva y  conteniendo faltas, erratas, expresiones sin sentido o risibles (como hablar de “la España”) y una vergonzosa narrativa -propia de un estudiante de primer curso de periodismo- que destroza, de antemano, cualquier aspiración de que el texto, si no llegase a útil -al menos- quedase bonito.
Cabe destacar el uso pseudo-aleatorio de ciertas mayúsculas, que parecen estar puestas -o no- en función de si le gustaba la palabra o concepto a quien estaba escribiendo en ese momento (como con la palabra cannabis: si la pones hazlo igual en todo el texto, hombre) o para intentar agradar a un posible lector reacio, imagino (como ocurría con Español y Española, que no son con mayúscula pero no han perdonado ni una repitiéndolos). Es un texto impropio -hecho a retazos y pegotes- para representar al colectivo de usuarios de cannabis en España y que, además, incluye propuestas que son un retroceso en nuestros derechos como cultivadores, y que ningún jurista que se precie del entorno cannábico se atrevería a firmar.
De hecho, esta propuesta de modificación de un norma legal -escrita con una cierta redacción “fanzinera”, para lo que son ese tipo de textos- no parece venir de la mano de ningún profesional del derecho: nadie se ha hecho públicamente responsable del contenido, por ahora, salvo los 2 mencionados que, corríjanme si me equivoco, no pertenecen al “mundo de los juristas”.
Vamos con el comunicado -presentado a la vez que la ILP- que tiene su miga, sobre todo si te has leído primero la proposición de ley que hacen estos 2 individuos. Y nosotros sí la hemos leído, y a fondo...
Tristemente hemos de repetir que, aunque sea un comunicado nada más, si aspira a representarnos, esas erratas y faltas de ortografía sobran y no se pueden aceptar. Esas cosas nos muestran como “dejados y poco cuidadosos” en el mejor de los casos o como “incultos cuyo único libro tocado en años es de papel de fumar” en el peor. Son estereotipos que, por desgracia, siguen vivos en parte, porque se apoyan en la terca realidad que algunos ofrecen. ¿No sería más normalizador que la figura del usuario de cannabis -si es que ellos lo son- fuera siempre limpio de faltas y errores, o al menos en los textos públicos? ¿O es demasiado pijo para unos porreros?
También sorprende del comunicado -en cuanto a su contenido- que no queda claro del todo si es RCN-NOK quien presenta esta ILP, si son esos dos señores (llamados Fermín Les y Ramón Morcillo) que pertenecen a RCN-NOK pero sin nadie más detrás, o si actualmente RCN-NOK no es ya más que ellos dos.
Tampoco sería raro si, como decía esta noticia, a Ramón Morcillo no le pareció bien presentarse a nivel nacional, hace tan sólo un año, porque la policía le molestó registrando su coche, durante media hora y le soltó un par de chulerías, tan habituales en algunos cafres de policía, si atendemos a los hechos narrados. De ser como dice la noticia, Ramón, sin acritud te digo que me parece lo mismo que cuando un futbolista se tira en el área sin que le toquen, en lugar de luchar la pelota e intentarlo de verdad.  Joder, que sólo te registraron el coche... ¿tan acosado te sentiste, machote?
No me queda claro si -como dice la noticia- tu renuncia, a presentarte a las generales por RCN-NOK, se debía al “acoso sufrido por el candidato” en el incidente mencionado... ¿cómo se te ocurre dar este otro paso, que te sitúa al nivel nacional -al menos en el papel, que lo admite todo- exponiéndote de una forma más grave? No suena muy coherente, no.
Nos hablan de que es “la primera ILP a nivel nacional” y, precisamente, eso creo que únicamente es y será: la primera ILP presentada, que no lograda, a nivel nacional. Intuyo que no tienen muchas esperanzas de que esto salga adelante -si realmente piensan intentar conseguir las 500.000 firmas, ya han perdido la publicidad y efecto del día de la presentación de la ILP; será que van sobrados de fuerzas- y que habrá otras iniciativas nacionales, no tardando mucho. Esperemos que las futuras ILP que puedan surgir en torno al cannabis y su regulación, sean -al menos- consensuadas para poder contar con mejores posibilidades de llegar a buen puerto, y no sean presentadas sólo para hacerse la foto. Puedo equivocarme y ojalá me tenga que comer mis palabras, pero lo dudo; ojalá esta acción consiga algo distinto que provocar más desunión en el “ya de por sí fragmentado” colectivo cannábico, viniendo como viene sin contar con nadie para su elaboración y presentación (así nadie más aparece en la foto ni saca provecho...¿no?).
Tendremos pues que esperar para ver con qué equipo cuentan, qué proyecto de trabajo tienen previsto para conseguir los objetivos, qué proceso seguirán, etc. Todo lo relativo a la logística asociada a una ILP nacional y que, por ahora, nadie del ámbito cannábico sabe qué planes tienen para su alcanec. Si hablamos de recoger 500.00 firmas -que deben ser validadas con los requisitos de una ILP- tendrán que contar con un “pequeño ejército de activistas” que vayan a conseguirlas por toda España, más otro “pequeño ejército” en las redes sociales como Facebook o Twitter (que tienen muerto desde hace un año). Deseando estoy que nos presenten al grupo activista que va a luchar, por llevar esa propuesta ante el legislador, apoyados por un pequeño porcentaje del pueblo español que dará su firma.
En el título que muestra el texto que nos han pasado (entendemos que es el mismo que se ha entregado al Congreso, y no otro) se lee que la ILP va dirigida -entre otros fines- a “regular el autocultivo para autoconsumo de cannabis, tanto a nivel personal como para clubes”. Sin embargo, en los fines que constan en dicha ILP -ver artículo 5 íntegro, sección de “Finalidad”- dentro de lo que allí han escrito, ni siquiera se menciona el autocultivo o el cultivo, lo cual es extraño como poco. Se mencionan a las asociaciones, a los consumidores, a los socios, a las instituciones y hasta a la tan traída y llevada “salud pública”. Pero ni cultivo ni cultivadores aparecen -por ningún lado- en ese trozo de pegote (comparen con la ley navarra y entenderán el porqué del epíteto) en concreto.
Y resulta más extraña aún esta ausencia cuando -sin que nadie, a día de hoy, lo solicite siquiera- saltan -en la ILP presentada- con que los cultivadores que se produzcan su propio cannabis, deberán estar dados de alta en un registro... ¿¿Cómo?? ¿¿Perdón?? ¿¿Qué estás diciendo??
¿De qué cojones el alta en un registro, si cultivar lo que yo me fumo es un derecho que ya tengo? ¿Mas estigma y marginalización? ¿Registros para fumetas, como si fuéramos peligrosos yonquis enloquecidos -estilo telediario de los años 80- que es necesario tener bajo control?
A lo mejor -da la impresión de que no tenían ningún jurista capacitado a mano, o lo tenían pero prefirieron ahorrarse el dinero de la consulta- no tienen claro que el derecho al autocultivo está fuera de cuestión, incluso en sentencias “poco amigas” y tan conocidas como la del “supremazo contra los clubs de cannabis”, donde el propio Tribunal Supremo habla de este derecho y lo menciona -repetida e insistentemente- sin cuestionarlo en ningún momento.
Simplemente plantear necesidad de registrarte -dar tus datos y revelar dónde tienes el cultivo, a un funcionario de tu ayuntamiento o corporación local- nos enfrenta con la realidad de que las propuestas, en esa ILP, se han hecho copiando ideas ajenas -surgidas fuera de nuestro país, como en Uruguay- que atendiendo a nuestra problemática y situación. Pero resulta que es esto es España, y España no está en Sudamérica: lo que allí pudiera ser conveniente -aunque lo dudo- puede no serlo en absoluto aquí, como os harán notar los cultivadores cuando conozcan el texto.
Por cierto, genios, me corroe la curiosidad, en serio...
¿Por qué vuestra propuesta viene a tocar los cojones -a los cultivadores de cannabis para su propio uso- con registros y limitaciones arbitrarias, pero cuando la presentasteis en Navarra ni siquiera mencionasteis el tema? Si no era lo bastante bueno para vosotros allí, explicadnos por qué puñetas pretendéis que nos la traguemos los demás.
¿Nos habéis tomado por gilipollas? Debe ser algo así -si creíais que semejante pisotón, a nuestros derechos y dignidad, iba a pasar inadvertido- pero va a ser que no: esa picha en mi culo no entra, hamigo...
En el texto hay otra perla interesante: vosotros mismos (y vuestro turismo) os permitís calificar el autocultivo de cannabis como un “ilícito penal”. ¡Toma! Menos mal que es “fuego amigo”. Supongo que -con urgencia y sin atender a festivos- os llamarán del gobierno de Rajoy para daros el mando del Tribunal Supremo y podáis corregir a todos. Como ya expusimos antes, el derecho a cultivar el cannabis que tu consumes, no está siendo puesto en duda por nadie salvo por vosotros, con esa calificación de “ilícito penal” que usáis -a modo de premisa justificatoria- en ese triste comunicado.
En cuanto al autocultivo de clubs o CSC's, estaría bien conocer si queda algo activo, a día de hoy en España, que cultive lo que vende (perdón, reparte, porque es todo todo todo sin ánimo de lucro, ¿verdad?) a sus socios o si -por el contrario- hablar de autocultivo de clubs en el actual panorama de CSC's resulta simplemente un gag más en esta historia. Más del 95% de lo que se vende en los clubs (sí, venden) proviene del mercado negro y, lo que en principio fue un recurso de emergencia, a usar sólo si la policía te quitaba tu cultivo -la compra mancomunada para socios- se acabó convirtiendo en el mecanismo de abastecimiento básico de los clubs. Si hay algún club que pueda presumir (porque sería como para presumir de ello) de producir todo lo que vende, o siquiera el 50%, que me lo haga saber porque merecen un reportaje: eso SÍ es luchar por salir del mercado negro y no otras formas de “asociación” cuya única actividad es vender.
El texto continúa explicando que su propuesta no es “la legalización del cannabis”, sino que es “lo que se puede hacer dentro de la Ley [sic] en la actualidad”. Cierto, no es la legalización no, y como mucho será lo que vosotros -¿dos?- creéis que se puede hacer ahora dentro de la ley (va con minúscula) en atención a vuestro criterio e información... ¿o de quién es esa opinión? Exactamente, ¿este texto, a quién representa? ¿Quiénes son los firmantes y sujetos con el criterio usado para toda España?
Dicho de otra forma más llana: ¿por qué este “yo me lo guiso y yo me lo como”?
¿De verdad no sabéis cómo será recibido? Yo creo que sí, que lo sabéis de sobra, pero que el objetivo de los autores se consiguió el día que se presentó la ILP, ya que no podéis esperar nada más de recorrido con lo que hasta ahora mostráis.
Añadís que, tras décadas de lucha, es importante que esto pase a hacerse ley en toda la piel de toro. ¿Y tras décadas de lucha no habéis aprendido que, si no se trabaja en grupo y con un cierto consenso, no hay nada que pueda salir adelante y menos “en toda la piel de toro”? ¿O vale con decir que es importante y que debe hacerse, para que mágicamente alguien se ponga y lo haga?
Claro que no podemos quedarnos de brazos cruzados en el actual momento -clave- con las sentencias y cambios que se están produciendo, pero que debamos reaccionar ante ello, no supone que lo hagamos con cualquier propuesta, sin importarnos la calidad de lo entregado y el lugar en que nos colocaría.
Sigue su escrito con un par de esas frases “paradójicas”, que muestran lo contrario de lo que expresan: RCN-NOK desaparecerá el día que el cannabis esté totalmente legalizado para “consumidores y no consumidores y consumidoras” [sic] y que no creen que esta iniciativa sea el final de nada sino el principio, de un largo camino, en el que esta ILP sería la “primera piedra legal sobre la que asentar un debate sobre el cannabis”.
Ok, lo que tú digas pero... ¿no os parece una “poco inteligente forma de debatir” eso de proponer algo tan serio como una ILP -nacional sobre cannabis- y hacerlo sin contar con nadie de los actuales “actores” en ese mismo área? Con estos comienzos nada sociables... ¿creéis que se animarán muchos activistas a debatir -nada de nada- con vosotros? Yo lo dudo, aunque os deseo suerte porque os hará mucha falta.
Decís que, hasta ahora, “el activismo ha sostenido esta batalla” y que se ha ganado, entre otras cosas “con mucha valentía y arriesgando vuestra libertad por la de los demás”. Wow, que duro suena eso... ¿verdad? Parece una justificación tipo, “yo lo valgo porque no soy calvo”, y este es su porqué: ese trozo es la base argumental e introductoria para decirle, desde Facebook a toda la sociedad, que ahora el papel es el suyo.
Esta épica frase, posiblemente rescatada de la anterior iniciativa llamada “tu papel importa”, me trae a la mente el nivel de preparación mostrado entonces, haciendo más “pobre” lo que estamos observando ahora. Finalizáis pidiendo permiso -en un párrafo coronado por varios “María” sin tilde- para construir “otro futuro tras el fracaso rotundo de la guerra contra las drogas”, mediante el poder de 500.000 firmas que, los ciudadanos del estado español han de confiaros.
Como usuario de drogas, yo no querría verme representado en mis derechos y mis aspiraciones por vosotros: con vuestra actitud, parecéis mas interesados en que se produzca un acuerdo -sin importar precio y sea el que sea- que en lo que haya de contenido en ese hipotético pacto.
Lo sentimos, pero vuestra ILP no nos representa.
PS: Desde aquí ofrecemos, a los dos responsables de esta ILP, una entrevista, con cámara recogiendo todo de principio a fin, en la que puedan ofrecernos sus directamente sus respuestas.

PD: Coño cómo sube todo hoy día... ;))



sábado, 24 de diciembre de 2016

Elige: o un chute o la silla eléctrica... para matarte.

Esta entrada sobre la pena de muerte y sus chapuzas en USA fue publicada en el portal Cannabis,es, y esperamos que haga un buen maridaje con la cenita de esta noche. ¿No me digáis que no es un tema estupendo para después de la cena de Navidad?

Eso, que disfrutéis mucho de vuestras familias: el gran invento de nuestra sociedad.
Sed felices, hoy.
:))

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Elige: 
o un chute o la silla eléctrica...
para matarte.

Me resulta difícil sentarme a escribir, cuando lo que tengo que escribir es un alegato a favor de la inyección letal, y en contra del activismo “poco inteligente” contra la pena de muerte.
Me siento, me levanto, me muevo como animal inquieto mientras hago lo posible por no empezar. Sé lo que tengo que escribir, pero no me gusta y me revuelvo: supongo que es el efecto de intentar ponerte en la piel de alguien a quien van a matar, de forma legal y con una liturgia perfectamente establecida.


Entiendo que cada vez que -como sociedad- empujamos el émbolo de la aguja, apretamos el gatillo, giramos la palanca o le damos al botón, estamos certificando nuestro propio fracaso: hemos fallado si no hemos encontrado otra forma de actuar que no sea matar a un ser humano indefenso. Levantamos acta -al levantar el cadáver- de nuestra propia miseria.
No voy a entrar a desgranar un rosario de datos sobre lo injusto de la pena de muerte, el número de errores que se cometen en el proceso y que dan como resultado la ejecución de inocentes. Sólo eso bastaría para que no se produjera una sola ejecución legal más. 
Tampoco voy a entrar -demasiado- en la anomalía estadística que es el grupo étnico (raza para algunos) de los ejecutados frente a su porcentaje en la sociedad: los blancos tienen mucho más cheque en blanco antes de pasar por las manos del matarife, no por ser menos criminales sino por disfrutar de un sistema hecho por y para ellos. 

Recordad que los negros -esclavos- fueron marcados en la constitución de los USA como “seres equivalentes a 3/5 de persona”. O lo que es similar: si matas a 5 negros, te cobramos sólo 3. Suena macarra, pero debe ser el lema de los maderos allí, en vista de los ciudadanos negros desarmados asesinados por disparos de policía. Dicen que lo de incluirles como 3/5 de persona” fue algo hecho “por su bien y para ayudarles a dejar de ser esclavos, pero sinceramente a mí suena a premio gordo entre las “Grandes Cagadas de la Humanidad”.
No voy a irme a ninguno de esos lugares comunes: no me gusta la pena de muerte en ningún caso. Pero entiendo que si, como sociedad, la vamos a aplicar debemos hacerlo de la mejor forma posible. ¿Parece lógico esperar eso en pleno siglo XXI, no? 


Cuando queremos matar, ya no ponemos a una persona en una parrilla sobre brasas, ni usamos 4 pares de caballos para desmembrar a alguien tirando en direcciones opuestas de sus brazos y piernas, ni les enterramos medio cuerpo en el suelo para coser a pedradas -en una fiesta grupal de autoafirmación moral- al reo... OH WAIT!! 


Bueno, aunque se sigue aplicando así la pena de muerte en muchos lugares del planeta, nosotros los europeos y los civilizados americanos, que somos algo más avanzados en ese aspecto, no lo hacemos así. ¡Nosotros no somos bárbaros, jolines!
Cuando se ha tratado de matar, en el pasado siglo y en el presente, de forma legal hemos recurrido a la horca, el fusilamiento, la cámara de gas (¿especialidad nazi?), la electrocución y hasta el garrote-vil o cómo meterte una barra de metal por la nuca hasta causarte la muerte. Hemos ido adaptándonos a los tiempos en esto de matar. Tanto que en el año 1977, en USA, un examinador médico llamado Jay Chapman propuso que, si teníamos que matar, lo hiciéramos de la forma menos cruel posible. 
¿Suena bien? Debería, porque un cura llamado Bill Wiseman se encargó de que eso se plantease legalmente y saliera adelante en el sistema legal de USA. De esta forma nació el “Protocolo Chapman”, que era la forma menos cruel de matar a alguien dentro de lo que la ciencia del momento nos podía mostrar.


El “Protocolo Chapman” consistía en una dosis alta de un barbitúrico de acción ultra-corta (usados en anestesia), seguido de un medicamento que paralizaba la respiración y otro que paralizaba el corazón. No siempre salían las cosas como en la teoría, pero en general no era una mala forma de matar (desde el punto de vista del que va a morir). Y en 1982, Charles Brook se convirtió en la primera persona en ser ejecutada de esta forma “compasiva”.
Aunque entrecomillo lo de compasiva, no dejaba de ser el intento honesto de unas personas que no querían ver sufrir a alguien más allá de lo lógico cuando alguien enfrenta su muerte. Y no era para menos, porque hasta entonces las muertes eran todas mucho más traumáticas. Especialmente un par de ellas. Una es la cámara de gas: un invento de USA, usado desde 1924 hasta el año 1999 para matar gente legalmente. El primer ejecutado por cámara de gas era un mafioso de origen chino llamado Gee Jon, que aunque apeló contra el asunto porque no veía claro lo de morir así, no le hicieron ni puto caso. El estado determinó que -siendo científicos y tal- había que matarle con la forma más moderna de morir, que en este caso creían que era el ahogamiento con gas venenoso.


Cómo el estado es así de simpático, para llevar a cabo el moderno método de ejecución, intentó bombear veneno (el mismo que usaron los nazis, por cierto) en la celda de Gee mientras estaba dormido, pero lógicamente el veneno se salía de la celda. Así que ni cortos ni perezosos, inventaron la “cámara de gas”, ad hoc para cargarse a ese tipo de forma moderna y ya... pues la dejaron inventada, ¿no? Así comenzaba su historia y duraba casi un siglo, porque aunque no se ha vuelto a usar sigue siendo legal en algunos estados, y desde 1979 se han matado -todavía- a 11 personas con este método.
El otro método “científico” data del siglo XIX, y de la “guerra de la electricidad” entre Tesla y Edison. Como Tesla apoyaba la corriente alterna (AC) y Edison la corriente continua (DC), pues el segundo se las arregló para ser llamado por los legisladores y consiguió recomendar que, para la silla eléctrica -el método científico del XIX- se usase la corriente de su competidor. De esta forma intentó que la gente asociase la corriente alterna con la muerte para dañar a Tesla, encargando también un generador de la competencia (Westinghouse) para causar más daño a su imagen. 
Realmente el método lo inventó un borracho que se las apañó para joder una lámpara de arco que hacía de farola (como las de sodio actuales) y LAMER el cátodo y el ánodo, electrocutándose en el acto. Lo hizo porque, esa mañana trabajando con algo eléctrico, había sentido una sensación como cosquillas al entrar en contacto con una pequeña tensión eléctrica.
Sorprendidos todos por lo bien que mataba y sin dejar casi marca, lo elevaron a método capital y lo montaron sobre una silla de madera con correas para atar al reo. La cosa no tenía mucha complicación: un tipo al que le enchufaban un porrón de amperios a un buen voltaje para freírle. Como podéis imaginar, haciendo eso puede ocurrir de todo: desde que el cuerpo empiece a arder, a que le exploten los ojos, a incluso que no mate al preso. De hecho, hubo en caso en el que la silla eléctrica no mató al reo, y aunque él y su abogado alegaron que “ya se había aplicado la sentencia de electrocución” -y era cierto- un tribunal se lo tragó, pero el siguiente dijo que “había que repetir”. En esa ocasión, ya no fallaron.
Por cosas así, se inventó la inyección letal. No tiene sentido hacer sufrir a un ser vivo si el objetivo es -simplemente- matarle. Así, la inyección letal se acabó convirtiendo en el método habitual de ejecución en USA, aunque no se dejaron de usar los demás totalmente. Y cuando en Europa abolimos la pena de muerte, decidimos que los demás tenían que hacerlo también, así que nos pusimos a luchar contra la pena de muerte en USA. ¿Cómo? Pues luchando contra el fármaco que se usa para matar a los presos.
¿Suena estúpido? Lo es, mucho. 

Equivale a querer detener a los asesinos que usan armas de fuego, insultando a los fabricantes de balas y a los productores de plomo. Así de estúpido es lo que se hizo. Y el resultado fue catastrófico: los laboratorios farmacéuticos, conscientes de que suministrar los barbitúricos para matar les hacía salir feos en la foto -ya se negaron en 1924 a facilitar el veneno para la cámara de gas por la misma razón- y viéndose presionados, empezaron a presionar ellos. Se negaron en muchos casos a suministrar barbitúricos para ese fin, a pesar de ser medicamentos que existen en cualquier hospital con quirófano.
Cada estado -en USA- reaccionó como pudo. Algunos decidieron sintetizar ellos mismos la droga para las ejecuciones (incluso la vendieron a otros estados). Pero otros pasaron a probar con otros fármacos: una mezcla de benzodiacepinas y opioides, que es una buena forma de encarar una suave eutanasia pero una mala forma de enfrentar una “rápida y limpia ejecución”. No funcionan igual de bien que los barbitúricos, que para matar parecen tener pocos rivales (son las sustancias más buscadas para fines suicidas en los mercados de Internet).
Algunos presos y sus abogados, decidieron explorar esta vía como defensa legal ante la pena de muerte impuesta, argumentando que “era una forma de castigo cruel e injusta [morir así]”. Y el estado volvió a reaccionar como pudo y supo: “¿no queréis que os ejecutemos con drogas? OK, como vosotros prefiráis”. 

De esta manera llegamos hasta la noticia que ha provocado este texto: cansados de lidiar con presos sentenciados que no se dejan matar, los estados están re-adoptando “viejas formas de matar”. Y están activando planes B por si se quedan sin drogas (debido al activismo y la presión contra los laboratorios) o por si algún reo se queja de que matar con una inyección es inhumano.
Hay 2 cosas que todo juez debería ser obligado a presenciar: la muerte de cada uno de sus condenados a morir y la muerte de aquellos a los que les negó el acceso a una muerte digna. 

No podemos olvidar que todo esto, silla eléctrica, cámara de gas, ahorcamiento o fusilamiento -y la compasiva inyección letal- son la respuesta que como sociedad damos a ciertos problemas, mientras no tenemos problema en negarle el acceso a una muerte elegida a ciudadanos que no han causado daño a nadie.

Paradójica justicia.
...y justicia para todos”.



* Recomiendo para los interesados en los datos sobre la pena de muerte en USA, la página de http://www.deathpenaltyinfo.org/ con su recopilación de casos y su buscador específico.