jueves, 20 de abril de 2017

Drogofobia policial contra usuarios de drogas en las Redes Sociales

A pesar del tiempo que ha transcurrido desde la publicación en Cannabis.es de este texto, no se puede decir que haya perdido ni un ápice de vigencia. La policía, especialmente la nazional en Twitter, pero también otros cuerpos y policías locales que parecen tener a esta cuenta de "libro de estilo" no cesan de insultar y faltar al respeto a los usuarios de drogas que, para quien no lo sepa, ejercen un derecho ya que el consumo de drogas (aunque usted no lo crea) no es un delito.

Esperamos que el texto os ilumine, para que tengáis claro en qué se gasta el dinero público esta gente que os insulta por -gracias a dios- no ser como ellos.


Maderos y drogofobia.

¿Qué pinta un texto sobre la policía y las redes sociales en un portal sobre cannabis?
No debería pintar nada, debería ser un error, devenir de un fallo en el que alguien ha confundido un par de archivos y ha publicado el que no era. Pero no, la policía está aquí y está “por derecho propio”: se ha hecho un hueco a base de insultar a los usuarios de cannabis y otras drogas, de difundir información falsa y de hacerlo con el dinero de nuestros impuestos.



¿Cómo es esto? Comencemos desde el principio.
El Cuerpo Nacional de Policía, en su proceso de modernización y contacto con el ciudadano, en el año 2009 abrió una cuenta en Twitter. La cuenta entonces acabó cayendo en manos de un tipo llamado Carlos Fernández, un personajillo que hasta el momento había sido “consultor de comunicación” y había estado -desde el 2005- al cargo de la campaña para la comunicación del DNI electrónico. No está de más decir que, en palabras del propio periodista que le entrevistaba a principio de este año, aquella campaña “fue un desastre” aunque el entrevistado prefería no reconocerlo. La cuenta pasaba “sin pena ni gloria” hasta que llegó el gran momento de las redes sociales en España: el 15M en el año 2011, que impulsó la adopción de Twitter como medio de información y forma de contacto tras mostrar la relevancia que las redes sociales podían tener a través de un fenómeno como fue el movimiento de los indignados.




Las redes, desde aquellos días, ayudaron a que la violencia que la policía empleaba contra los ciudadanos -en cientos de casos sin motivo alguno o sobre menores de edad- no quedase oculta, difundiendo vídeos y fotografías de las agresiones. Al mismo tiempo, las redes forzaron a los medios tradicionales a competir con la información que ellas ofrecían, provocando que gran cantidad de material mostrando la violencia de la policía frente al ciudadano -en manifestaciones, desahucios y otros contextos como el del asesinato de Juan Andrés Benítez- se mostrase en las televisiones. Las redes crecían en importancia, ya no eran simples opiniones lo que colgaban de ellas sino todo tipo de pruebas gráficas que mostraban -a todo el mundo, en segundos y con una difusión ilimitada- la violencia gratuita empleada en todo el estado.



Obviamente, la cuenta de la policía en Twitter era quien recibía el “feedback virtual del ciudadano” sobre lo que hacían en las calles -o lo que no hacían en los despachos de los corruptos- y el comportamiento de la cuenta a veces parecía estar más encaminado a provocar que a cualquier otra cosa. La cuenta empezó a “entrar en barrena”. Por ejemplo, no era infrecuente que la cuenta de la policía te escribiera citándote un tuit -normalmente intentando provocarte y puedo dar fe en primera persona de ello- que minutos después borrase, posiblemente para echarse unas risas a costa de la reacción de la gente.




O que su “community manager” -el tal Carlos- se dedicase a atacar a Podemos y a su líder o a provocar “perroflautas”, cosas muy celebradas por la manada de cuentas de -presuntos- miembros de la policía y sus miles de opositores al cuerpo, que aplaudían esas cosas como si estuvieran en ForoPolicía y aprovechaban para ir entrenándose con el lenguaje: “guarros, comunistas, yonkis, maricones, tortilleras y zorras” junto con algún que otro “con Franco no teníais cojones” y rematado con una pizca de “Arribaspaña”.


¿Qué coño hace la cuenta de una institución de funcionarios -pagados con nuestros impuestos- comportándose así? No era una elección casual, sino que detrás de su comportamiento había un claro componente político. Como cuenta en una entrevista en "El Confidencial" su responsable: “es en 2011 cuando Cosidó nos da la confianza necesaria para subir el tono de los mensajes. Es su éxito. Aunque nos equivoquemos, él sabe que sabemos lo que hacemos”. Que la cuenta que -en teoría- era la voz de la policía, que nos tiene que servir a todos los ciudadanos, se empezara a comportar así fue una decisión respaldada políticamente por el responsable puesto por el Partido Popular: donde hay capitán, no manda marinero.

¿Qué tiene que ver esto con cannabis u otras drogas?

Pues tiene que ver que a la vez que todo esto pasaba, la cuenta de la policía iniciaba su campaña moral contra las drogas y, sin duda alguna, especialmente contra sus usuarios. Todo esto a pesar de que Carlos “el community”, tiene amigos fumadores de cannabis a quienes da consejos -desde la cuenta de la policía, sí- sobre cómo es mejor esconder la droga en un viaje en avión para que la policía no la detecte. ¿Suena surrealista? Pues la información -cómo esconderla- se la tuvo que pedir a unos policías “que entendían” porque él ni entendía ni era policía, pero ellos se la dieron y él la publicó en Twitter a petición de su colega virtual, suponemos que por error. Era la policía en redes sociales “Marca España”, de la que encima presumían en los medios de ser la más “seguida” en el mundo, aunque en aquel momento contaban con menos followers que “Paquirrín”.
Eso lo hacía después de haber lanzado una campaña vergonzosa, en la que animaban a la delación por parte de los ciudadanos en materia de drogas, bajo el nombre de “Tweet Redada”. No es que la policía necesite saber dónde se vende droga: lo sabe de sobra. Era una jugada de imagen, porque a través de ese canal en el que la policía animaba a denunciar “anónimamente”, lo único que caen son camellos de poco pelo, vendidos por otros camellos que buscan usar los recursos de la policía para quitarse competidores. Pero eso bastaba para dar sensación, también virtual, de lucha contra las drogas y para asustar -que para la policía es sinónimo de educar- al cultivador que tiene sus plantas en casa para su propio consumo.
También lo hacía tras haber dejado clara la actitud de falta de respeto por parte de la policía hacia quienes consumen drogas con un “inspirado” tuit: “¿Descerebrado/a? ¿Sin futuro? ¿Sin personalidad? ¡CUIDADO! Tenes perfil para caer en las drogas... Y sólo te aportarán problemas. Di #DROGASNO


Las respuestas a semejante tuit emitido por parte de unos funcionarios -empleados con nuestro dinero- no se hicieron esperar y les llovió la mierda por todos los lados. Incluso hubo cuentas internacionales que se hicieron eco de cómo la Policía Nacional de España a través de Twitter insultaba a los consumidores de drogas, por lo que al cabo de un tiempo procedieron a borrar el tuit, y a pedir unas tibias disculpas “por si alguien se había sentido ofendido”. Pura fachada, en realidad se la pelaba si los usuarios de drogas se habían sentido ofendidos: era la marca de la casa. Tanto es que aunque el “consultor de comunicación” se acabó pirando a otra empresa (en concreto, a la cuenta de Iberdrola al estilo “puerta giratoria”) y pusieron una sustituta de nombre Carolina, las cosas no cambiaron sino que empeoraron.
La nueva empleada que lleva las redes -en este caso, una del propio cuerpo y adiestrada como los demás- parece tener algún problema con el tema de las drogas, al estilo de aquellas “Madres contra la droga” que si bien eran incapaces de razonar sobre el asunto y se limitaban a cacarear consignas (pillando de paso subvenciones), creían que estaban capacitadas para hablar sobre drogas por tener un hijo yonki o muerto “por las drogas”. La verdad es que me la pela lo que esa tipa piense u opine sobre las drogas, pero que lo haga en su casa y que la aguante su familia, que no lo haga en Twitter y con el dinero que le pagamos todos.
Entre algunas de sus última perlas podemos leer: “La droga, fuera de tu VIDA: ni cultivarla, ni traficarla, ni consumirla” o “NO seas loco: la DROGA es la peor opción. Consumirla puede acabar con tu vida y si traficas... acabarás en PRISIÓN” mientras sacan una foto de unas “bellotas de hashís”, que como todo el mundo sabe te mata si lo consumes. ¿Pero quién cojones es esta gente para decirnos lo que tenemos que consumir?



En estas otras, nos dan “su culta opinión” sobre las drogas mientras nos pretender intimidar con el gran número de chivatos y delatores que dicen tener: “La droga es una MIERDA y si traficas con ella acabarás con pijama de rayas. Tenemos muchos colaboradores.” O tienen el amable gesto de informarnos -desde su cátedra de medicina como policía que es- sobre el daño que nos hace la droga: “Consumir droga 'te deja tonto'. Si lo haces en lugar público lo pagarás caro (art. 25.1).
Lo que ha expulsado Carolina ayer por la noche -aparte de que usa las mayúsculas y la puntuación como el culo- es un ejemplo del más prohibicionista patetismo: “NO metas droga en tu vida... por tu familia, por tus amigos, por tu pareja, por tu trabajo, por TI...DI NO a las drogas”.
Por si eso fuera poco, a veces ayuda a esparcir mitos sin respaldo documental ninguno, como que hay gente metiendo “droga en las gominolas” (¿os suena? es la versión moderna de los “caramelos con droga a la puerta del colegio”) y que además tienen de todas. Mirad cómo mola su información sobre drogas: “50 detenidos en operación contra narcotráfico: preparaban metanfetamina con forma de gominola pero tmb vendían cocaína, marihuana, heroína”. Eso sí, no busques un link o información al respecto: ¿para qué si me la invento y se la tragan igual?

Aunque el mayor premio de esta masa de pensamientos trastornados nos llegó hace unos días, especialmente preparado y lanzado contra los usuarios de cannabis y especialmente contra los que cultivan de forma legal en su casa para su propio consumo. Haciendo caso omiso de que el Tribunal Supremo haya reconocido, en la sentencia del “supremazo” contra los CSC, que el cultivo de cannabis para el propio consumo no es un hecho delictivo, se lanzan a pedir en las redes sociales que denunciemos a nuestros vecinos si olemos a marihuana. Así, tranquilamente promoviendo la delación entre ciudadanos -que tanto excita a quienes visten el uniforme- nos invita a denunciarnos entre vecinos.

En este caso es interesante ir a ver la ristra de contestaciones que obtuvo dicho tuit, porque la reacción de la gente fue tan clara que no encuentras un mensaje que sea de apoyo a la policía ni a su miserable idea, y así se lo hacen saber con todo tipo de comentarios que, básicamente, vienen a decir que se dediquen a trabajar contra criminales de verdad y dejen de hacer el imbécil contra los usuarios de cannabis.
La falta de luces de la nueva “community” le hace demostrar -4 días después y ante el aluvión de críticas- que no sólo tiene una cátedra en medicina, sino que además es una jurista de renombre cuando nos hace una aguda disertación, ilustrada con una imagen del código penal -subrayado a boli y regla- que tira por tierra lo que ha dicho el Tribunal Supremo: “Las drogas pueden arruinar tu vida, cuanto más lejos mejor. RECUERDA: el cultivo, elaboración y tráfico está penado”.



Recapitulando. Se puede entender la fijación que tiene la policía -en este caso su cuenta y responsable en Twitter- con el tema de las drogas: de no ser por la guerra contra las drogas y sus usuarios, serían innecesarios un gran porcentaje de ellos, así como de jueces, funcionarios de prisiones, etc.
Lo que no parece normal, es que esa fijación se desplace sólo en el sentido de atacar el consumo por parte de los usuarios pero olvide completamente las noticias referentes a las drogas y el Cuerpo Nacional de Policía.... ¿como cuáles? Como éstas que salen en todos los medios, pero ellos prefieren olvidar en la redes sociales:
Sirva como muestra un botón y el razonamiento -prestado de Escohotado- que nos hacía ver que si bien se estimaba que sólo el 10% de los delitos de tráfico de drogas llegaban a salir a la luz, en el caso de los cuerpos policiales se podría bajar mucho esa cifra, ya que son los mejores formados y preparados para evitar los controles que ellos mismos como policías desarrollan, dejando los delitos de tráfico de drogas descubiertos en torno al 1% cuando se trata de estos funcionarios.
Ciertamente la cuenta de la policía en Twitter está muy concienciada buscando delatores y chivatos que denuncien a quien cultiva cannabis y “consume drogas que te dejan tonto”. 

Habrá que preguntarse, 
seriamente,
el porqué 
de ese intenso interés policial....




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